CONFRONTACION CON NUESTRA SOCIEDAD ACTUAL FRENTE A UNOS COMIENZOS ELECTORALES
Unos de los hechos caracter铆sticos en las ciencias humanas y sociales a partir de la primera mitad del siglo XX es el esfuerzo por conceptualizar la sociedad actual. Tras la distinci贸n entre sociedad moderna y postmoderna se esconde un proceso de definici贸n de las condiciones contempor谩neas. Un momento de ‘crisis’ que se manifiesta en diferentes 谩mbitos, como ‘el fin de las ideolog铆as’ en el pensamiento pol铆tico. El presente art铆culo expone, analiza y compara los ep铆tetos m谩s destacados de la sociedad actual, no de forma exhaustiva, donde se propone una clasificaci贸n seg煤n se conciba la sociedad por sus causas, sus consecuencias o por la sobredimensi贸n de algunas de sus caracter铆sticas. Ante esta visi贸n fragmentada de la sociedad, ser谩 preciso afrontar el hecho social de forma m谩s compleja, por lo que se deber谩 incluir las aportaciones de la teor铆a cr铆tica, del concepto de sociedad reflexiva.

Las redes sociales en las elecciones

Por supuesto que nada de lo que dice Donald Trump puede darse por cierto sin haberlo chequeado. Pero de todo lo que dijo durante la primera gran entrevista que brind贸 tras las elecciones, hay algo que parece tener fundamento. Trump asegur贸 que deb铆a su triunfo a las redes sociales, es m谩s, apunt贸: «Creo que las redes sociales son m谩s poderosas que el dinero de campa帽a». La pregunta que sigue es, entonces, ¿c贸mo influy贸 ese poder en 2016, un a帽o que parece concebido por el redactor de un revista sat铆rica en estado de ebriedad?
Fake news
Seg煤n Mark Zuckerberg, la idea de que las noticias falsas tienen influencia pol铆tica es «un disparate». Yo creo que esa afirmaci贸n es una defensa mal dise帽ada. De hecho, el departamento de publicidad de Facebook, por caso, est谩 persuadido de que comunicar a trav茅s de esa red social s铆 tiene efecto. Las investigaciones tambi茅n apuntan a que las informaciones inventadas en las redes sociales act煤an como formadoras de opini贸n. Incluso existen diarios falsos como el Denver Guardian. El nombre y el dise帽o imitan los de un diario tradicional que se presenta como neutral: todo mentira.
Las noticias falsas persiguen dos objetivos principales: captar la atenci贸n para ganar dinero con publicidad y ejercer influencia pol铆tica. Esto tiene un efecto pol铆tico porque la funci贸n de las noticias en las redes sociales es distinta de lo que suele suponerse: no se trata tanto de difundir informaci贸n como de generar comunidad. Sucede que los posteos sirven para proyectar la propia personalidad, fortalecer el lazo con quienes comparten la misma forma de pensar y diferenciarse de otros. Y esto suele darse m谩s all谩 de las convicciones pol铆ticas que uno tenga: dime qu茅 compartes y te dir茅 qui茅n quieres ser.
Es por eso que los usuarios tienden a compartir aquellas informaciones que apoyan su propia visi贸n del mundo; la veracidad o la objetividad pasan a un segundo plano: es la hora de las noticias falsas, de las que existen representantes mucho m谩s numerosos y efectivos en la derecha que en la izquierda. Y esto modifica la formaci贸n de opini贸n pol铆tica. El entorno personal digital cobra mayor importancia y, alimentado de noticias falsas, puede escalar en una espiral que refuerza siempre la propia opini贸n: los medios cl谩sicos –y por ende, los criterios period铆sticos– pierden as铆 su importancia. La base de la decisi贸n electoral, la percepci贸n personal del mundo, se encamina hacia la «verdad sentida».
Filtros burbuja
Al mismo tiempo, aquello que no puede verse o sentirse pierde importancia: ojos que no ven, coraz贸n que no siente. Las redes sociales, especialmente Facebook, pueden fortalecer en forma imperceptible ese mecanismo del filtro burbuja. Como a Facebook le interesa la interacci贸n, tiende a presentarles a sus usuarios aquellas informaciones ante las cuales van a reaccionar. Pero eso termina llevando a una reducci贸n de la diversidad de opiniones en el propio entorno. Una consecuencia puede ser la polarizaci贸n, ya que los grupos pueden caer en una suerte de espiral de opiniones que se refuerzan a s铆 mismas. Esto puede derivar en una actitud de «nosotros contra ellos». Es decir, el cl谩sico terreno f茅rtil para la radicalizaci贸n... con consecuencias palpables en las elecciones.
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